Hablaba demasiado

Sí hubiera sabido mantener la boca cerrada ahora no estaría tirándome su cadáver.

Otra vez

Cada día las mismas personas viajaban en aquel tren. Cada día, él, volvía a imaginarse sus muertes.

Remordimiento

Después de vaciar el cargador contra el dependiente y el resto de la clientela se arrepintió; no le iba a resultar fácil volver a poner en circulación todos aquellos billetes manchados de sangre.

El puzle

Un ojo, un dedo índice, el pezón izquierdo… Mamá pronto estará montada de nuevo (si no se pudre antes).

Placer ajeno

Siempre le había gustado masturbarse en la calle; lástima que la polla que tenía en la mano no era la suya.

Compasión

¡Por favor! Dejad de echarme sal en las heridas; el vinagre escuece mucho más.

Entretenimiento

Ahorcó al gato del techo. A falta de televisor, mirar la descomposición de aquel animal le distraería una buena temporada.

Tu historia

Puedes contarme tu vida si quieres, muchacho. Pero date prisa, la bala solo tardará un segundo en atravesarte el cerebro.

Embarazados

Los dos observaron ilusionados el positivo en el Predictor. En nueve meses volvería a haber carne en el menú.

El vermut

Pagó la consumición y salió del bar. ¿Los había matado a todos o solo se lo imaginaba?

Tu abuela

Secuestrar a aquella vieja fue un impulso incontrolado. Despedazarla… voluntad propia.

Higiene bucal

Al pasarse la seda dental un trozo de pezón cayó sobre el lavabo. La noche no había estado tan mal después de todo.

La confesión

Señoría, ella me pidió que le comiera el coño y bueno… ¿Qué culpa tengo yo de habérmelo tomado al pie de la letra?

El asiento trasero

Sí. Lo que huele así es mi entrepierna, pero no te preocupes, después de las arcadas podrás seguir chupando.

La diferencia

No sentí dolor cuando la cuchilla de afeitar dividió mi pezón en dos, pero sí cuando penetró la herida con su lengua.

Gatos en celo

Siempre le había excitado el maullido de los gatos en celo, hasta que escuchó mi gemido al estrangularme.

Meditación

Inspiró y exhaló el aire de sus pulmones intentando que se fuera el único pensamiento en su mente. El recuerdo de la última matanza se lo reservaba para más tarde.

Horario de visitas

Los bis a bis le parecían demasiado cortos. El cementerio tenía un estricto horario de visitas.

Mascotas

Todas aquellas ratas se estaban reproduciendo mucho más rápido de lo que se había imaginado, pero, aunque se alimentaran de su propia carne, le hacían compañía.

Sal de frutas

Cerró el libro. Lo dejo sobre la mesa. Sobre la tapa puso las gafas de leer. Se recostó sobre el sofá. Weber sonaba en el estéreo. Toda aquella carne de bebé que había cenado le estaba dando gases.

Juego de niños

A los niños les encanta chapotear en el charco, pero han de hacerlo rápido, antes de que la sangre se coagule.

Ejecutivo

No me importó que me matara, pero sí que dejase su tarjeta de visita sobre mi cadáver.

La búsqueda

Se arrancó la carne del rostro. Notó el tacto de su cráneo en la yema de los dedos. Por fin, se encontraría a sí mismo.

El apetito de los dioses

Masticó. La cucaracha estalló entre los dientes. Creerse Dios valía la pena.

Hogar dulce hogar

La puerta se cerró al otro lado del pasillo. Escuchó unos pasos acercarse. La soledad había vuelto a casa.

Estofado de carne

El niño preguntó por el Señor Bigotes, el padre le ordenó callarse y que se comiera el estofado. Aquel gato no volvería a mearse en el sofá.

La picadura

Esperó con paciencia a que el mosquito terminara de chuparle la sangre. Lo aplastó con el dedo. Morir saciado era mejor muerte de la que a él le esperaba.

El payaso

El padre alzó en brazos a la niña para que eligiera un globo. El payaso acercó un mechero al manojo de estos. La bola de fuego los engulló. Ya no habría más risas aquella tarde.

La lista

Salió de la camioneta. Entró en la casa. Cogió una bala. Escribió el nombre del quiosquero en ella y la dejó sobre la estantería en perfecta alienación junto a las otras. «Pronto —pensó—. Muy pronto».

Váter de urgencias

Después del retortijón su esfínter escupió todo el líquido del enema y nada de la mierda que lo ocluía. Debía aprender a desprenderse de las cosas.

Todo

Sacó una hamburguesa a medio comer de la papelera y la devoró con ansia. La gente evitaba mirarlo; no tenía nada, sin embargo tenía mucho más que ellos.

Minimalismo activo

Amontonó todos aquellos objetos, los roció con queroseno y se sentó en el sofá a verlos arder. Dejó de sentirse poseído por sus posesiones, pero quizá hubiera sido mejor idea hacerlo fuera de casa.

Sala de espera

No fue su número el que apareció en la pantalla cuando el monitor parpadeó. Su polla le seguía supurando bajo los calzoncillos. Pagar por follar le había salido demasiado caro.

Gloria

Besó en los labios a su mujer. Salió de casa. Entró en el metro y empujó a las vías a la primera persona con la que se cruzó. Su momento de gloria había llegado.

Priorizar necesidades

Se acercó al contenedor. Observó cómo lloraba el bebé entre las bolsas de basura y siguió caminando. No necesitaba otra boca más que alimentar.

La acera

Miró al cielo. Pensó en todo el universo sobre su cabeza y volvió a caminar mirando al suelo. No se le había perdido nada por allí arriba.

Silencio roto

Dejó el cigarro en el cenicero, apoyó el revólver contra su sien y apretó el gatillo. El disparo sobresaltó a los vecinos.